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Archive for July 21st, 2006

De los Canales de Schiaparelli al Viking

Hace 96 años, en Julio de 1910, fallecía el astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli, quien pasó a la historia cuando en 1877, siendo director del Observatorio 180px-GiovanniSchiaparelli.jpgAstronómico de Milán, afirmó, cartografió y publicó su sensacional descubrimiento de los “Canales Marcianos”, desatando en todo el mundo una controversia, de la cual apenas quedan ecos, sobre la posible presencia de inteligencia en el planeta rojo, con capacidad de acometer obras de ingeniería de miles de kilómetros de longitud.

Antes de ese “descubrimiento”, Giovanni había demostradoa la comunidad científica de la época su valía decubriendo, entre otras cosas, el origen de las lluvias periódicas de meteoritos , al observar la relación existente entre la órbita del cometa Swift-Tutle y las famosas “lluvias de estrellas” que hacen que nos quedemos hasta las tantas en compañía de los amigos y familiares los meses de agosto.

En realidad, el origen de la teoría de los canales, fué una mera equivocación lenguística. Giovanni centró sus estudios sobre la superficie de Marte en 1877 cuando se producía una de las oposiciones del planeta, y por lo tanto se encontraba muy cerca de la Tierra. Durante ese año realizó una intensiva serie de observaciones aprovechando unas excepcionales condiciones atmosféricas, y creyó comprobar que los “mares marcianos” (manchas oscuras definidas como tales desde hacía tiempo), estaban unidos entre sí por redes rectilíneas perfectamente definidas, a las que cartografió, y dió nombres precisos

aplicándoles el nombre italiano de “canali”, que en su idioma se aplica tanto para canalizaciones naturales como artificiales de agua. Schiaparelli nunca se pronunció al respecto, de hecho llegó a afirmar:

“Este nombre es un simple artificio”, advirtió Schiaparelli. “Después de todo, también hablamos de los mares de la luna sabiendo perfectamente que no son masas líquidas”

Fué el norteamericano Percival Lowell el instigador del equívoco. A partir de ahí la leyenda de los marcianos estaba lista para ser divulgada. Según las teorías de Percival Lowell, Marte sería un planeta moribundo poblado por una raza mucho más evolucionada que la terrestre, la cual habría construido unas ingentes obras de ingeniería (los canales) con objeto de transportar el agua de los polos marcianos hasta las más remotas regiones del reseco planeta.
Pero quién era Percival Lowell y porqué impulsó esta idea?.Percival (1855-1916) Astrónomo norteamericano, fué el hermano de la escritora y poetisa Amy Lowell, nacido de una familia aristrocática en Boston. Después de viajar por el Extremo Oriente se dedicó a los negocios, que dejó, sin embargo, para volver a recorrer esa parte del mundo durante diez años y escribir sobre la misma The Soul of the Far East (1888) y otras obras. Construyó y equipó un observatorio en Flagstaff (Ariz.) con el objetivo de observar las marcas de Marte en la atmósfera despejada del desierto, y reunir pruebas para defender su teoría de la existencia de vida, y vida avanzada tecnológicamente, en ese planeta, como expuso brillantemente en sus libros Mars and its Canals (1906) y Mars as the Abode of Life (1908). Estudió las perturbaciones de Urano y Neptuno y predijo la existencia de un planeta transneptuniano, Plutón, descubierto quince años después de su muerte.

Esta teoría de la existencia de vida inteligente en Marte tuvo un enorme eco en el naciente género de la ciencia ficción, de manera que fueron muchos los escritores que ambientaron sus obras en este Marte moribundo poblado por los desarrollados y muchas veces decadentes marcianos.

De entre esas obras destaca, y me trae recuerdos de mis lecturas infantiles, UNA PRINCESA DE MARTE , el clásico que dio inicio a una de las sagas más famosas de Burroughs, el escritor que también dió vida a Tarzán de los Monos.

El escenario marciano: un grandioso esfuerzo imaginativo, una precursora space-ópera que se basa en la idea románica de un planeta Marte surcado por canales. Hasta el punto de que en ocasiones se hable de un Marte a lo Burroughs. Su ficción se ha convertido en un paradigma.

Misión Viking 1976.jpgHoy en día sabemos que los famosos canales de Schiaparelli y Lowell fueron la combinación de unos errores de observación (los telescopios de la época carecían de la suficiente resolución) con la existencia de verdaderos cauces, algunos de gran tamaño, pero de origen totalmente natural. Estos grandes cañones marcianos, mucho mayores que sus equivalentes terrestres, demuestran que en pasadas eras geológicas Marte llegó a tener agua líquida en su superficie, pero el romanticismo de princesas marcianas y héroes terrícolas, ciudades de cristal y duelos a espada, ha cedido su lugar a la apasionante aventura de su exploración por las misiones espaciales, y afora, en este mes de Julio, se cumple el 30 aniversario del aterrizaje, mejor dicho el “marterizaje” del Viking, del que recuerdo las imágenes en aquélla turbulenta época universitaria. La Ciencia y la Tecnología no creo que hayan acabado con las visiones románticas, simplemente son otro punto de perspectiva, con la ventaja de que sus facetas prácticas nos rodean diariamente.