'; doc += ''; doc += ''; doc += ''; doc += ''; winimg.document.writeln(doc); winimg.document.close(); } //]]>

Archive for the 'Neurociencia y Biología' category

Nanoelectricidad

La forma mas limpia y eficiente de producir electricidad es la biológica, es decir, la bioelectricidad. Las cantidades producidas son mínimas, pero su eficiencia es muy alta, y el impacto en el medio ambiente es, asimismo, mínimo.

Así pues, el poder utilizar un proceso biológico, unido a una tecnología eficiente, para crear unidades productoras de electricidad, que, unidas en serie, produzcan energía aprovechable, es un objetivo buscado desde hace tiempo. Conseguir la creación de “pilas biológicas”, alimentadas por agua común, y ausentes de metales,es, por decirlo así, el sueño de aquéllos científicos que desean encontrar una tecnología eficiente, de mínimo impacto.

Un avance en este sentido se comenta en el Ecoperiódico, sobre la utilización de bacterias para la producción de hidrógeno, pero un paso mas allá se ha dado mediante la combinación de nanotecnología y enzimas. Con esta tecnología, se ha podido extraer directamente los electrónes del hidrógeno que genera una enzima, con una altísima eficacia y utilizando únicamente agua como materia base.

La enzima es la hidrogenasa,  el “cableado” son nanotubos de carbono, y creando una suspensión con detergente, para romper los enlaces moleculares de las superficies, en agua, automáticamente se produce una interación entre los nanotubos y la hidrogenasa, creandose el flujo de lectrones, corriente eléctrica extraible y aprovechable directamente.

El poder separar el oxígeno y el hidrógeno del agua, sin costosos, y de gran impacto en el medio ambiente, catalizadores como el platino, permitirá el crear baterias electricas biológicas para vehículos, móviles,portátiles,etc. Sólo es necesario agregar agua y controlar el Ph para mantener indefinidamente operativa la batería.

La información completa la podéis leer en el articulo publicado por los descubridores 

La regenaración celular..un poco más próxima

Juan Carlos Izpisúa Belmonte, uno de los científicos españoles cuya trayectoria sigo con gran interés, realiza su trabajo saltando del centro barcelonés de investigación con células madre, al californiano Salk Institute, centro de  tecnología biomolecular que está realizando interesantísimos avances en diversas áreas de neurología, biología y genética.

Dentro de esta última, acaban de alcanzar un éxito asombroso en la regeneración de miembros amputados. En palabras del propio Izpisúa:

“By changing the expression of a few genes, you can change the ability of a vertebrate to regenerate their limbs, rebuilding blood vessels, bone, muscles, and skin - everything that is needed.”

El experimento ha consistido en la amputación del extremo de un ala de un embrión de pollo, y tras una precisa manipulación de algunos genes, conseguir que ese miembro se regenerara.

Esa capacidad existente en algunos vertebrados, como la salamandra, significaría, en una implantación genética humana, el decir adiós a la tragedia de las amputaciones.

Os recomiendo ver el interesante vídeo del experimento.

 

Electrodos de placer

Cuando hace muchos años disfruté leyendo la genial obra de Larry Niven “Los Ingenieros de Mundo Anillo“, me llamó la atención la descripción, en el primer capítulo, de la forma en que el protagonista principal, Luis Wu (Louis Wu), el aventurero retirado que está cansado de su prolongada vida, busca una forma de evasión, y la encuentra convirtiéndose en un “cableta”. Bajo ese término, entre el desprecio y la envidia, se clasifican a aquéllas personas que se impalntan electrodos unidos a los centros del placer del cerebro, y aplicando una carga eléctrica en ellos, se evaden durante un tiempo programado del mundo real, perdidos en su paraíso eléctrico. Pues bien, con fines happiness_485.jpgterapeuticos, algo mucho menos frívolo que lo que imaginó Larry Niven, Diane Hine se ha convertido en la primera persona, que para combatir su estado de depresión profunda, ha recibido un implante de estas características en el Cleveland Clinic’s surgical center.  (clickear en la imagen para ampliar).

Como dice el artículo de PopSci:

At his signal, two volts of electricity, enough to power a wristwatch, course through the wires and radiate outward from the tip a few millimeters in every direction. Millions of neurons bask in the electricity, and the effect is fairly immediate. Hire feels warm at first, a bit flushed.

“…And then it happens. The room looks brighter to her. The faces, the big, circular lights overhead, the ceiling—they all seem clearer. Malone asks her how she feels. “I’m really happy,” she replies, clearly surprised. “I feel like I could get up and do all sorts of things.” But even more telling than her words is the look on her face. For the first time in 20 years, with a halo bolted to her head and two freshly drilled holes in her skull, Hire smiles

Creo que el poder sonreir por primera vez en 20 años, bien merece pasar por ese proceso.