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Daños colaterales…del verano

¿ Que se mantengan fuera de la línea! ¡ Vamos Rodriguez, imponga orden!, exigió el inspector Martín al sargento, mientras señalaba a la multitud de curiosos, que empujaban la cinta policial. Martín, adoptando el papel de autoridad_al_mando_de_la_situación, agradeció el que los medios de comunición aún no hubieran hecho acto de presencia, puesto que la furgoneta de la policía científica acababa de llegar, y en ella el mítico equipo del comisario Peña, a quien, desde los tiempos de la academia, Antonio Martín, recién nombrado inspector de la comisaría del distrito, tenía en su Olimpo particular de dioses de la investigación, junto a Poirot, Ohayon, Montalbano, pero a diferencia de estos, Peña era de carne y hueso, mas bien de cuero y hueso pues alto e increíblemente magro, estaba aún mas delgado que cuando le vió, por primera y única vez, en una memorable conferencia impartida en la Academia, semanas antes de su graduación. Ahora, seguido de los miembros de su equipo se acercaba con largos y elásticos pasos hasta donde él estaba, y no pudo por menos que pensar, en su fuero interno que, feliz casualidad, quien debería estar ahora allí era el pobre comisario Sandoval, que en estos momentos, aquejado del asesino ataque de un cólico nefrítico debería estar retorciendose en su lecho, pobre hombre, pero gracias a esa circunstancia, no sólo iba a poder conocer en persona a Peña y su equipo, si no que su informe preliminar iba a ser incluído en la investigación, y, estaba seguro de ello, había sido realizado impecablemente. Transmitido desde su portátil a la comisaría, daba por sentado que el comisario Peña lo había estudiado mientras se digía al lugar de los hechos.

Tras las breves presentaciones que el comisario hizo de sí mismo, (como si hicieara falta), y de su equipo, Peña le miró fijamente y le dijo:

- Magnífico informe, pero eso usted ya lo sabe ¿verdad?. ¿Sigue el escenario controlado?-

Con un suspiro de alivio apenas reprimido, Martín, le aseguró que las 34 víctimas seguían en el interior del restaurante Paraiso, y ciertamente a él habían llegado, de forma literal los 34 comensales, miembros del bufete de abogados, y los máximos reprentantes de su cliente, que habían acudido a celebrar el triunfo que habían obtenido para su defendida, la SGAE, contra el Ayuntamiento de Madrid, al denunciar el hecho de que en las oficinas municipales el hilo musical se ponía sin pagar el correspondiente cánon.

- Bien, por lo menos se han ido al otro barrio de forma rápida y agradable, el marisco de este restaurante es fabuloso. Bien Martín. Póngase el traje protector y acompáñenos. Siga las indicaciones del equipo.

Martín no cabía en sí ante semejante honor. ¡ Acompañar al equipo de Peña en la investigación !. Enfundado en el traje de aislamiento, con la respiración resonando en el interior de la máscara, siguió al equipo hasta el interior del restaurante. En el vestíbulo, bajo la custodia de dos agentes, se encontraba el dueño del local, junto a sus empleados. Preguntado el jefe de camareros por el comisario, repitió, lo que ya constaba en la declaración preliminar. sí, por la mañana habían venido dos técnicos a revisar la instalación, no eran los habituales, pero se acreditaron. Nada memorable que permitiera su identificación, monos de la empresa, gafas y bigotes, indudablemente falso que harían prácticamente imposible localizarlos.

Al fondo, a la derecha estaba el instrumento del crimen, de la masacre. Inocente en apariencia, había sido examinado a fondo y no presentaba ninguna huella. Su pantalla de cristal líquido indicaba " 21 ".

- Magnífica manipulación, de auténtico profesional. ¿Cuál es el valor real Martín?.

- Nuestros indicadores no son tan precisos como los suyos Sr. comisario, pero la lectura indica - 71.

Pasaron al comedor privado. Allí, como adornos espolvoreados de azucar, inmovilizados en caricaturescas posturas, estaban los 34 comensales. Unos con el vaso de vino rozando los labios, otro, destripando sin mucha delicadeza una cigala. Vaya si parecía ser…. en efecto, bajo los carambanos que colgaban de su flequillo reconoció al Rey del Pollastre Asado, muy mejorado bajo la capa de hielo.

- Un crimen pefecto, dijo con no encubierta admiración el comisario. Se altera el sistema de aire acondicionado conectándole un nanorefrigerador de entropía inversa. Se modifica el termostato para que suministre una temperatura mas elevada de lo normal. La clintela, grosera como siempre, protesta, sale el jefe de sala, baja la temperatura y automáticamente se dispara la trampa. En menos de un segundo tenemos una sala a - 71 grados centígrados..¿y sabe que otro original efecto se produce, Martín?.

Sabiendo que esa pregunta era decisiva para su carrera, Antonio Martín repasó todo lo que abía del maestro. Sus análisis, sus publicaciones y..ajajá, eso era, su retorcido sentido del humos. sí esa era la respuesta que esperaba..y si no lo era…su carrerá continuaría en aquélla comisría de barrio hasta la edad de la jubilación. Con una profunda inspiración, tomó aliento y respondió:

- Que por primera vez en la historia de este restaurante… los clientes no se quedaronhelados a causa de la factura, Sr. Comisario.

El comisario Peña se le quedó mirando fijamente y poco a poco una sonrisa se abrió en su cara bajo la cubierta transparente de la máscara.

- Acertada respuesta… miembro del equipo Martín. Bienvenido.

 

Dedico este post a todos esos propietarios de restaurantes, que, durante el verano, parecen empeñados en conseguir que sus clientes disfruten de un constipado a la par que de la comida. Un poco de compasión, sres.

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4 Responses to “Daños colaterales…del verano”

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  1. juan gonzalez says:

    Jajajaj. Muy bueno e ingenioso.
    Al comenzar a leer estaba un poco confuso pues no me encajaba en la línea del blog. Luego comprendes que estaba plenamente justificado. Además,¿quién no se siente identificado con la dedicatoria?.

  2. Sombra says:

    Bueno, eran las tantas de la madrugada, los cafés con hielo me mantenían despierto y todavía tenía el tuétano de los huesos congelado por el maldito aire acondicionado, y eso que al final nos levantamos y lo apagamos directamente, (con aplauso de la sal). Así que de ahí vino todo. Hubo un tiempo en que escribía cuentos cortos. Hace ya mucho de ello. (Era una tentación).
    Seguro que más de uno se ha quedado sorprendido, pero tú eres el único que lo ha comentado. Te invito a unas cañas :-).

  3. María says:

    He estado algo dispersa y he tardado un poco en leerlo :( pero me ha encantado, del principio al fin.
    ¿escribías cuentos? pues alguno de vez en cuando… estaría bien. Otra colateralidad de la navidad y del verano que en el caso de algunos dominicales es daño pero que en tu caso seguro que es gustoso beneficio

  4. Sombra says:

    Je, gracias. Pero no sé si ha sido un aviso del cuerpo que me había pasado desapercibido ó quién sabe el qué, pero hablo de cólico nefrítico y zas.. visita nocturna a urgencias, gotero.. y una forma un tanto chunga de escaquearse del curro por un día..Uff.

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