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Desde Minsk a París

Desde Minsk a París, una constante común salta a la vista: La gente reacciona contra las decisiones de sus gobiernos utilizando los medios que tiene a su alcance y empleando la calle como escenario de la protesta. La presencia de los medios de comunicación, siempre ha sido algo crucial en estos casos, tanto para que las protestas tengan eco mas allá de la zona en las que se producen, como para evitar el que tanto las fuerzas de seguridad del estado como grupos paraestatales ó de ideología contraria a la de aquéllos que saltan a las calles, actúen impunemente.

Pero hoy y ahora, la tecnología es la que permite que, a pesar del férreo cordón policial que Lukashenko impone alrededor de la Plaza de Octubre en Minsk, los manifestantes nos hagan llegar, a través de la cadena de blogs que informan en continuo, las imágenes de lo que está pasando. Vale la pena que meditemos sobre ello, pues no por sabido deja de ser importante. El poder totalitario puede ordenar que el metro no pare en la estación, puede detener a los que intentan llegar con ropa, tiendas y comida, controlar en las estaciones de autobuses y de ferrocarril el que no sea fácil llegar a Minsk desde otras zonas del país, pero con el temor constante y presente de que un exceso de abuso de autoridad, un apaleamiento, una chica tirada al suelo por la policía, pueda ser fotografiada y enviada desde un móvil antes de que lo impidan. Por eso Lukashenko y su gobierno, que a estas alturas han demostrado que no son tontos, saben hasta que punto pueden actuar y cual es la línea que no pueden traspasar…si hay testigos. Esa misma tecnología es la que permite que los blogs sustituyan a los medios de comunicación oficiales, controlados ó secuestrados, y cuando uno de ellos es censurado, otro mirror u otro blog aparece. Si además diplomáticos y periodistas occidentales empiezan a acercarse a los manifestantes, el grado de actuación totalitaria se restringe cada vez más. Sería un buen momento para que la Cruz Roja hiciera aparición en la Plaza, con periodistas y cámaras cerca. La situación a Lukashenko se le complicaría aún mas, y sabe que su caso, como bien explica Atlante es diferente. Los bielorrusos, al igual que los estudiantes franceses, quieren mejorar su situación, pidiendo más alternativas democráticas, juego limpio, que su opinión sea tenida en cuenta y sentirse partícipes y respetados, no simplemente “pueblo” ó “colectivo”. Frente a las actitudes totalitarias alzar la voz (y la mano) es su alternativa. Esas 5000 personas que resisten y nos hacen llegar su mensaje están marcando un momento, una referencia que servirá para que sus callados compatriotas se sientan incómodos, y la incomodidad es el requisito básico para empezar a moverse. Mientras tanto, desde aquí, aportemos nuestro granito de arena. Hagamos eco y transmitamos la información que nos llegue.

One Response to “Desde Minsk a París”

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  1. nujateri says:

    BiolorrusiaA raíz de las elecciones de Bielorrusia gente como David, Sombra y Lobo están publicando posts bastante interesantes sobre este país, relacionándolo también con los procesos democratizadores de otras antiguas ex-repúblicas soviéticas ( las llamada

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