'; doc += ''; doc += ''; doc += ''; doc += ''; winimg.document.writeln(doc); winimg.document.close(); } //]]>

El Gran Hermano Londinense

George Orwell, debió de pensar especialmente en la mentalidad de sus compatriotas cuando escribió 1984, porque han sido ellos, efectivamente quienes han dado el paso de convertirlo en realidad.

Como podéis leer en el interesante blog Rebaño de Ovejas Eléctricas, la creación de una gran base de datos de criminales potenciales, basada en los perfiles sicológicos de los sospechosos fichados, para, en el caso de que se cometa un crimen, detener directamente a los  que señale el ordenador, me parece una agresión directa a los principios fundamentales de la democracia, esos mismos que parten mejor dicho, partían de la presunción de inocencia como una premisa básica de la defensa del ciudadano frente a los abusos de la autoridad.

Porque, analizando fríamente esta propuesta, si la despojamos de la sofisticación informática, regresamos a las clásicas “listas de sospechosos oficiales”, que desde siempre, los cuerpos policiales han tenido para poder echar mano en caso de necesidad, bien para encasquetarle al crimen a quien interesaba quitarse de en medio, en sistemas dictatoriales, o bien, cuando la presión de los medios de comunicación en sociedades mas o menos democráticas, exigían que la policía mostrara algunos avances en su investigación.

Ahora, quien esté fichado en esa lista, para demostrar su inocencia, deberá tener una buena coartada que le evite dar con sus huesos tras las rejas, o peor, aún, recordemos la actuación de la policía londinense en el caso de Jean Charles de Menezes, en el verano del 2005. Otro caso mas, a raíz de los atentados sufridos, de como, en nombre de la adopción de medidas de protección, se vulneran derechos duramente conseguidos y que hacen valioso lo que se quiere proteger.

A este ritmo, ¿quedará algo que valga la pena defender?, ó acabaremos todos siendo sujetos vigilados y controlados, encima con nuestro beneplácito, para sentirnos protegidos por todopoderosos estados policiales?. Da grima sólo con pensar en ello, aunque precisamente, eso de pensar como individuos, es algo que cada vez ejercemos menos. Así nos va como nos va.

2 Responses to “El Gran Hermano Londinense”

You can subscribe to the RSS feed for comments on this post.

  1. David says:

    Efectivamente Alberto. Cada vez más veo el derecho segregación, a largarse de esta Europa donde reina el reaccionario “principio de precaución” y el puritanismo aséptico del totalitarismo bienintencionado y generalmente benevolente, como una necesidad personal más que como un derecho de salvaguarda.

  2. Enrique Gómez says:

    Ese es el camino por el que parece que van las cosas. Y se nota que a la mayoría de la gente le importa un pimiento. No hay más que ver la pasividad ciudadana ante los maltratos en los aeropuertos, ante leyes como de la traza de telecomunicaciones o la cesión de datos privados de pasajeros y ante las prisiones preventivas injustificadas y sin cargos claros. La indefensión de las personas es total.

    La tecnología no es neutra, y en este caso ya vemos qué uso negativo puede tener. Parece que va a costar mucho mantener los derechos ciudadanos básicos en esta nueva era tecnológica. Me extraña que no haya casi políticos que se opongan a algunas cosas. ¿Tan poca independencia tienen con respecto a los aparatos de los partidos?.

Comments are closed.