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Memoria

¿Cuantas veces hemos pensado en lo útil que nos sería el poder borrar o alterar nuestra memoria a voluntad?   Es un tema que la ciencia ficción ha tratado muchas veces. Especialmente en las obras de Philip K. Dick, y magníficamente tratado en “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, (horriblemente traducida en España como “Olvídate de mí“, así es como luego hablando con angloparlantes no nos entenramos de que qué películas son las que hemos visto). En todas estas obras el tema parecía interesante pero muy distante en el futuro, pues bien, el primer paso para que se conviertan en realidad, el de conocer exactamente el proceso molecular de la memoria, ya se ha dado. 

Los científicos de SUNY Downstate Medical Center han encontrado la molécula implicada en el mantenimiento de la memoria. En el trabajo se demuestra que mediante la inhibición de la molécula en cuestión se pueden borrar los recuerdos almacenados en la memoria a largo plazo. El borrado de la memoria efectuado de esta manera no afecta a la capacidad del cerebro de adquirir nuevos recuerdos.

El trabajo se publicó el pasado 25 de agosto en Science (ojo, es de pago) y en él se describe la encima llamada quinasa M zeta. Esta proteína conserva la memoria a largo plazo a través un refuerzo persistente de las conexiones sinápticas entre las neuronas. Inhibiendo la enzima los científicos fueron capaces de borrar los recuerdos almacenados en un día o incluso en un mes. Esta función en el almacenamiento de la memoria es específica de esta proteína porque inhibiendo otras moléculas similares no se obtienen los mismos resultados.
Para realizar los experimentos se valieron, naturalmente, de ratas de laboratorio a las que se les había instruido a evitar una zona donde se producían descargas eléctricas. Tras el tratamiento olvidaban lo aprendido y se aventuraban ingenuamente a la zona de descarga.
Este resultado podría ser usado en el tratamiento de patologías caracterizadas por un sobrerreforzamiento de las conexiones sinápticas, como las neuropatía del dolor, el síndrome del miembro fantasma o el estrés postraumático.

La identificación del mecanismo molecular central de la memoria a largo plazo podría además hacer que las investigaciones concentraran sus esfuerzos en el desarrollo de nuevos agentes farmacológicos que aumenten la memoria y así tratar o prevenir los trastornos producidos por la pérdida de recuerdos asociados por ejemplo al mal de Alzheimer.

El sistema es tremendamente semejante al proceso de borrado de cualquier soporte informático, mucho mas parecido de lo que se creía. Se borra un “sector” y se reutiliza.

Dando una utilidad positiva al descubrimiento, este sería especialmente útil en tratamientos sicológicos, para tratar el dolor crónico, así como las pérdidas de memoria  o para tratar el estrés postraumático entre otras condiciones.

La posibiladad de su utilización negativa , especialmente en manos de regímenes políticos totalitarios, y algunas agencias gubernamentales también dan escalofríos, desgraciadamente. Como todo, será bueno o malo dependiendo de quienes, y para qué, lo utilicen.

Conocido el mecanismo, falta desarrollar la tecnología adecuada para borrar selectivamente los recuerdos. (a nadie nos gustaría que accidentalmente nos borraran todo “el disco duro”).

One Response to “Memoria”

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  1. Daniel says:

    Qué sugerente…Eso podría tener interesantes aplicaciones terapeuticas y siniestras aplicaciones de otro tipo… ya veo a los hombres de negro con sus fundememorias por la calle… qué yuyu.

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